Le
garde du coeur
©Mariano Ibeas
He
puesto a mi corazón una guarda
un
vigía, un vigilante fronterizo
que
me avisa de los peligros del
tiempo:
sigue
un punto el tic-tac
de
reloj de cuco,
pero
en silencio
sólo
fatiga y temblor
y
vacío y humedad
como
si la niebla me inundase y me
calase
hasta
las tuétanos del hueso…
he
puesto una puerta a mi corazón
un
portillo, una poterna, un tragaluz
un
aliviadero
desde
el ajimez de la mirada
oteo
el paso lento de los crepúsculos
y
no encuentro manera de cerrar
el
cerco
tengo
miedo de volver la puerta
de
encerrarme en soledad...
y
de no poder abrirla
una
vez dentro.
He
puesto candado a mi corazón
y
una cerradura:
tiré
la llave al río
__
como los adolescentes enamorados
del
puente Milvio__
mi
corazón encadenado se revela
y
quiere salirse del pecho
he
puesto guardas
quiero
cerrar la puerta,
encadenarlo…
mi
corazón quiere soltar amarras
y
navegar solitario
tomar
el largo y el viento favorable
sin
rumbo cierto.
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