Les
merveilleux nuages
©Mariano Ibeas
He
aprendido a pastorear las nubes
y
soy capaz en el tapiz del cielo
de
reconocer como un pastor
cada
una de las reses del rebaño:
los
cúmulos no esconden
en
sus vellones de algodón
ningún
secreto;
para
mí aparecen diferentes:
en
el confín del horizonte, predican
las lluvias
las
borrascas o la tormenta de la
tarde…
y
me traen recuerdos,
como
las viejas postales que guardo
en
un rincón de mi escritorio,
capaces
de borrar la soledad y el tiempo.
Obedecen
fieles al soplo o el abanar
de
la brisa o el alisio
y
se deshilachan en el valle los
estratos…
Aparecen
como un libro abierto
y
en sus páginas leo:
Son
por naturaleza el alimento
que
mantiene vivos mis sueños
siguen
el empuje del solano o del terral
y
corren como un río presuroso en
busca de otro río
a
veces chocan
como
ejércitos en combate,
toman
al asalto las montañas,
como
a una fortaleza inexpugnable
y
se disipan en violentas figuras,
en
combate singular, caballeros a
caballo,
hasta
dejar sembrado de despojos
el
campo de batalla:
veo
rostros y figuras
animales
fabulosos y fantasmas
familiares…
sigo
su curso y su ambular efímero
…
siento frío y me levanto,
no
debí dormirme a la orilla del
arroyo;
ya
va declinando la tarde
y
se enrojece el cielo en el
poniente:
mañana
tendremos cierzo.
Visita
desde aquí los bolg del autor