De
ser una luz…
te
seguiría rondando tus
formas
sin esquinas;
serías
mi sol.
Seguiría
tu
invulnerable
semblante de
cielo
acribillado perpetuamente.
Dejaría
la docilidad de
mis
alas e imperturbable y por
ti,
me
vendrían las ganas de
destruirlo
todo, y así,
jugar
a la suerte en el intento de
que
el mundo sea solamente
para
los dos.
Tú,
mi luz inmortal…
Yo,
mariposa nocturna que
te
venera,
siempre
queriendo robar tu
pequeña
alma, cuando
se
enciende.