Érase
una vez
cuando
hubo siete días
y
era perfección equilibrada.
Era
el edén, el hombre, la
mujer…
o
era el hombre y la mujer
en
un edén.
Ahora,
todos vamos cayendo
en
la asechanza de
esta
descuartizada vida,
descartando
al hombre
propiamente
dicho; donde la mujer,
se
va convirtiendo poco a poco,
en
el ser divino que no
reconocimos.
Si…
Adán
murió hace mucho,
y
nos toca cargar con
el
yerro en los hombros...
¿No
lo has visto?
Ella
tiene más de siete vidas.
Lo
dice la actualidad,
lo
dicen las estadísticas.