No me importa el dolor,
no lo olvido
sólo un tiempo
calma la voz de mi
memoria
y yo lo olvido...
olvido la hez y el
fragor de mis tormentas,
sólo el dolor me
reconforta
me permite respirar
y el esfuerzo de estar
vivo
me llena las entrañas
como soplo, como viento
de temporal
como aguacero fecundo…
vuelvo a la tierra, al
polvo, al barro, a la ceniza
y me recreo
me alzo de barro entre
los muertos,
me surge de la tierra el
aliento y la voz
de los difuntos,
escalo el tronco del
olmo
enredadera es mi piel
trepando por mis huesos
y músculos de corcho mi
corteza
no hay en mí sabor
alguno
que recuerde
pasadas primaveras
pero estoy vivo, voy con
mi dolor a mis asuntos
y vuelvo
envuelto en los
cristales,
en las hojas que se
lleva el río,
__ ”doy mi corazón en
alimento
a las aladas almas de
las flores”*__
no me dejes, dolor;
yo no
te olvido.
NOTA: * Cita
y alusiones a versos de
Miguel Hernández, en su
centenario