|
Galería de arte
©Pilar Aguarón
Ezpeleta
Desde
los veintidós años me he dedicado a pintar emociones a
través de miradas y paisajes sin sombra y sin gente. En
este tiempo he hecho más de sesenta exposiciones entre
individuales y colectivas.
Para mí pintar no es un divertimento, me desgarro en cada
pincelada. Reconozco que esos rostros femeninos que nos
miran desde el lienzo no están hechos para complacer, no
son meras obras decorativas. Son miradas que unas veces
intimidan y otras sobrecogen, pero yo no quiero pintar de
otra manera.
No soy
una persona triste, quienes me conocen lo saben, sin
embargo mis pinturas, sobre todo las miradas, lo son.
Cuando me pongo delante del caballete sé que estoy
invocando a mis fantasmas íntimos, y si alguna vez
intento plasmar un rostro afable y una mirada candorosa
los pinceles no me obedecen, se rebelan y siempre terminan
saliéndose con la suya. Es una batalla que de antemano sé
que tengo perdida. Una de tantas. |