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El Caserón de las higueras
A dos kilómetros de Barbianes,
perdido en la hondonada del valle está el viejo caserón de las
higueras, la que durante décadas fue la finca de recreo de la familia
de Bolaño hoy es sólo un montón de ruinas; los ventanales rotos, las
puertas agrietadas y las paredes desconchadas son el retrato del olvido
y la soledad…
Recibe el nombre de dos enormes árboles que sobresalen por encima del enrejado, tiene un jardín vencido por la maleza y está rodeado por un gran muro de piedra y una verja oxidada que termina en lanzas puntiagudas en forma de hojas.
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