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Rumores
Tardó en llegar a su vida, pero cuando lo hizo le abrió las
puertas de par en par, lo recibió con sus
mejores ganas y con el alma como recién
estrenada.
Los rumores
corrieron por el barrio como la pólvora, pero la única certeza que fueron capaces de
atestiguar las vecinas es que
le había vuelto la sonrisa al rostro y un
brillo especial a la mirada.
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©Pilar Aguarón Ezpeleta
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