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Noche
insomnio en Nayaf
Los combates en la base "Al Ándalus" significaron el fin de la misión
española en Iraq, el repliegue no se
presentaba fácil.
Los últimos meses de la estancia en Nayaf acabaron por convertirse en
una pesadilla para las tropas españolas,
la tensión de las horas pasadas se
reflejaban en las ojeras oscuras de Rubén Morte, aquella noche no pudo
dormir, tumbado en su catre, con la
mirada perdida, veía a través del
ventanuco el mástil desnudo de la bandera.
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Estaba desanimado y cansado, en la oscuridad de la noche iraquí se
sintió perdido, a pesar de su
juventud
y de su brillante carrera
militar se dio cuenta de que su vida estaba yerma; buscó en su
memoria un salvavidas a donde asirse,
quiso rememorar su primer día en la
academia, su jura de bandara, sus
ascensos, sus viajes, pero aquella
noche sólo ella y su recuerdo
habitaban en su cabeza y un
sentimiento amargo de culpa
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zarandeó
él ánimo y le removió todo aquello que
ya creía enterrado y superado. La
llegó a amar tanto y con tanto desespero que
sintió vértigo y por miedo a
necesitarla demasiado prefirió poner
entre ellos tiempo y distancia.
Aquella
noche en Nayaf
la
nostalgia y la soledad le pasaron
factura, el comandante Morte entre incrédulo e indefenso
comprobó que sus lágrimas
seguían siendo calientes y saladas,
hacía más de 30 años que no lloraba,
ya casi ni lo recordaba.
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©Pilar Aguarón Ezpeleta
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