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A lo hecho, pecho  

Nota : Alfonso XIII partió para el exilio el 14 de abril de 1931. Tras  8 años de República, los tres últimos convertidos en una sangrienta guerra civil y 36 años de poder dictatorial del general Francisco Franco, el 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte del dictador, el nieto de Alfonso XIII  juraba su cargo como Rey de España, con el nombre de Juan Carlos I.

Alfonsina Osuna nació el mismo día y casi a la misma hora en que Alfonso XIII embarcaba para el exilio del que nunca volvería con vida. Fue la tercera hija de una acomodada familia monárquica y desde la pila bautismal estuvo marcada, además de por el nombre, por la  sombra alargada del destronado Borbón; fue siembre caprichosa y voluble y al llegar a la adolescencia desarrolló una afición desmedida por la vida disipada, el sexo y la promiscuidad.

Desde siempre y a pesar de la represión de la época,  vivió sus amores como si estuviera sentada al borde del abismo, nunca supo amar con desgana y aunque recibió bofetadas por su desmesurada jamás estuvo dispuesta a aprender. Le tocó vivir en una época tan dura que en algún momento hasta  llegó reprocharse sus excesos, pero se las apañó para vivir enamorada del amor y durante casi 30 años fue coleccionando amantes sin remordimientos y sin miedo. 

Estuvo casada casi 7 años con un cincuentón apático y rico del que enviudó nada más estrenar la treintena, la dejó sin hijos, hermosa y despreocupada, con una enorme fortuna que dilapidó sin pereza y sin dar explicaciones a nadie.  

Por ello, cuando su médico con la cara compungida y la voz balbuciente le comunicó que su organismo mostraba un debilitamiento severo del sistema inmunitario y que temía, dado el deterioro tan drástico,  que sólo le quedaban algunas semanas de vida, ella apenas se inmutó, se quedó en silencio con la mirada fija en el  pequeño televisor  en blanco y negro de la habitación de la clínica,  donde aparecía la imagen de un joven vestido de general, con los ojos enrojecidos  jurando  cumplir y hacer cumplir las leyes Fundamentales del Reino y guardar y hacer guardar lealtad a los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional.

 

-Verá Alfonsina, dijo el médico, no podemos hacer mucho más por usted, todavía la ciencia no  sabe mucho sobre esta enfermedad pero su organismo se deteriora por minutos; comprenda, titubeó, que usted ha tenido una vida un tanto...

 

Alfonsina levantó la mano para cortar el discurso del médico, del televisor salía la voz insegura del joven monarca: "En esta hora cargada de emoción y esperanza, llena de dolor por los acontecimientos que acabamos de vivir, asumo la Corona del Reino..."

 

Sin quitar la mirada del pequeño monitor, dijo a su médico:

-Hay que asumir las consecuencias de nuestras torpezas, doctor, sabe lo que le digo, pues que a lo hecho pecho y ahora vamos a escuchar a ver lo que dice este, llevo toda la vida esperándole.

 

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