|
De
cuando yo escribía "El
Quijote"
Cuando era niña
durante las vacaciones escolares, cada
tarde de cuatro a cinco y sin excusas,
mi padre me hacía sentarme
sobre unos cojines en la silla
giratoria de su despacho y
colocaba sobre la mesa un cuaderno
anillado de hojas rayadas y tapas
azules, se acomodaba en la butaca
junto a la ventana que daba al patio y
me dictaba largos párrafos de “El
Quijote”, él leía despacito y yo
escribía. Cuando terminaban las
vacaciones dejaba el libro señalado
y a las vacaciones siguientes continuábamos donde lo habíamos dejado.
Al principio aborrecía aquellos dictados, pero enseguida me
envolvió el encantamiento de
aquel relato y ya no sólo eran las
vacaciones sino que yo le pedía que
me dictara también durante los fines
de semana y cuando mi padre se
entretenía yo le recordaba:
-¡Papá
venga, que tengo que escribir el
quijote!
Copyright
©Pilar Aguarón Ezpeleta
|