©Miguel
Angel Marín Uriol
LA
ESPUMA DESHOJADA
1984
Las
flores duermen
Y
cuando nos separen
Y ya no nos oigamos
Te
diré todavía
“PEDRO
SALINAS”
Las
flores duermen, duermen ya para
siempre,
no
las mecen las fuentes que ausentes
nos miraban,
y
aunque tú estés despierta y a
tus pies cante el agua,
y
aunque yo esté despierto, sobre
mi cuerpo inerme,
un
celaje de brisa muda y blanca
me
alejará besando los surcos de tu
frente.
Serás
inmaterial como, llama infinita
incendiando
los aires,
como
tu corazón, honda luz tantos días
en
el azul que fuimos nostálgico por
triste
y
un alma, una alegría, tuya y mía.