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  Los micro relatos de Pilar Aguarón   

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Una cita con café

Mientras echaba el azúcar en mi café los vi como se miraban, estaban en la mesa de al lado, ella reía nerviosa y tras dejar la taza, se secó los labios con la servilleta.  

-¿Y cómo fue lo del sábado?- fue ella la que primera que habló, haciendo un esfuerzo por romper el silencio.

-Normal, terminamos donde siempre, fue otro día perdido, dijo él.

-Ya, bueno, yo tampoco hice nada especial, dijo ella mientras estrujaba la bolsita vacía del azúcar.

Y sonrieron y se  miraron y quedaron en silencio.

-       -Oye tengo que ir al baño, discúlpame que ahora vuelvo, habló ella.

La chica se levantó y fue hacia el fondo del bar. Él se embelesó observando sus andares y se quedó inmóvil, con las manos en la barbilla, esperando que ella volviera y ella apareció sonriente, parecía que se había arreglado el pelo y se había colocado bien la camiseta.

-¿De que hablábamos?, atajó ella.-

-No sé, ya no me acuerdo, de salir... se atrevió  a decir, pero  en voz tan baja que ella no le escuchó.-

-Bueno es igual. Es hablar por hablar...-

Sonrieron un poco, y cada uno se hundió en su taza, luego se miraron y se callaron, y volvieron a sonreír y  entonces el chico se armó de valor y movió su mano derecha para acercarla a la de ella  y entonces y casi a la vez, ella echó un vistazo a su reloj y dijo mientras se levantaba apresurada

-¡Uy!, que tarde se me está haciendo, no voy a llegar a clase. Gracias por el café.

-No hay de qué, dijo él con la mano todavía levantada, a ver si nos vemos otro día, añadió.

-Sí claro, cuando quieras, por mí encantada-

Ella recogió sus cosas despacio como alargando el tiempo.

-       -Bueno pues ya nos veremos, insistió ella resignada.

-Sí, ya te llamaré, contestó él desencantado.

Ella se dirigió hacía la puerta, la empujó y desapareció, él la siguió con la mirada por si acaso se volviera, pero no lo hizo y así se quedó un largo rato, impávido y melancólico, hasta que respiró profundamente, echó todo el aire que guardaba en los pulmones, movió la cabeza con contrariedad, dejó unas monedas sobre la mesa, cogió su mochila y se marchó

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