De la novela: Lo lejos que queda el mar», autor Ramiro J. Álvarez
Editado por Eroty, 2001- ISBN:84-95579-48-0 – Depósito legal: M-51124-2000.
páginas 76 y siguientes

«En la vidriera del salón de exposiciones de una Caja de Ahorros, la reproducción de un cuadro con las Ramblas en Otoño le mostraba los colores que él había salido a buscar, inútilmente, aquella tarde. Óleos de María Páez, decía el cartel. Y, en el tríptico desplegado bajo los focos halógenos, se mostraban pequeñas fotografías, en blanco y negro y en color, de otros cuadros que estaban colgados en la sala.
No había mucha gente, Troncoso tomó uno de los folletos que estaban sobre la mesa, junto a la entrada, sin fijarse demasiado en la mujer que le dirigía una indiferente sonrisa de cortesía. Otoño en las Ramblas, comprobó en el catálogo el título del primer cuadro. Eran hermosos paisajes urbanos realizados con una técnica impresionista, de trazos firmes y rápidos; un poema de pigmentos puros que rimaban sobre el propio lienzo. Poco a poco, los pensamientos del inspector, absorto en los matices de las telas, le fueron devolviendo una sensación de sosiego que él creía perdida.
Su propia víctima. La pintura le llamó enseguida la atención: el hermoso desnudo femenino contraponía los delicados matices- azulados, carmesíes- de su piel luminosa al tenebroso fondo oscuro que lo envolvía. La figura tenía la cabeza cubierta con una bolsa blanca y la prenda confería un aire ambiguo, ente víctima y verdugo. Troncoso pensó inmediatamente en el rehén de una banda terrorista pero, al fijarse mejor, observó que el retrato estaba cuidadosamente trabajado en todos sus detalles: la luz modelaba exquisitamente el contorno del cuerpo y se reflejaba con delicadeza en la suave forma de los hombros y el hermoso círculo cárdeno de los pezones. No; no había señales de malos tratos por parte de ningún presunto secuestrador; más bien, mimo en el tratamiento del cuadro. Entonces, ¿por qué aquella bolsa, aislándola del mundo, ocultando su rostro?, ¿la máscara del verdugo?. Su propia victima; claro, víctima y verdugo en la misma persona.(…)»

Su propia víctima, 1988 . Óleo sobre lienzo . Tamaño: 100 x 81 Autora María Pilar Aguarón Ezpeleta
Nota de la autora: De mi primer nombre y de las iniciales de mi segundo nombre y de mis apellidos Ramiro Álvarez se ha inventado el nombre de la pintora de su novela: María Páez.
Mi sincero agradecimiento.

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